Aunque las últimas semanas sólo ha habido espacio para las elecciones en Madrid y, en menor medida para las vacunas, temas que, por cierto, seguirán trayendo cola durante un buen tiempo, lo cierto es que, aunque no lo parezca, existe vida más allá.

Es cierto que la pandemia ha supuesto el puntillazo definitivo a una economía que antes de su irrupción ya venía mostrando preocupantes signos de flaqueza. Pero, siendo esto verdad, es justo reconocer que, a día de hoy, parece que poco a poco los indicadores económicos empiezan a mostrar unos datos que, cuanto menos, invitan a la esperanza, lo que confirma que esta crisis apunta a ser puramente coyuntural y no estructural como fue la de 2008.

Son precisamente estos tiempos de zozobra en donde realmente se palpan no solo la tipología de crisis sino la magnitud de la misma. Puede que el mejor termómetro para calcular dicho impacto lo tengamos en el número de transacciones que a lo largo de los últimos meses se han ido cerrando en numerosos sectores de nuestra economía y donde, una vez más, el inmobiliario ha vuelto a liderar de forma considerable dicho ranking.

¿Por qué el sector inmobiliario será clave en los próximos años?

Hemos querido enumerar una serie de argumentos con los que reforzar porque el sector inmobiliario será clave en los próximos años:

1) Macroeconomía. La fuerte contracción sufrida por el PIB español en 2020 (-10,8%) como consecuencia de la pandemia supuso un inesperado traspiés del que se intenta salir cuanto antes. Todas las previsiones económicas proyectadas en los últimos meses, desde las optimistas del Gobierno a las más neutrales, apuntan a una recuperación algo más moderada para 2021 y más robusta para 2022. En todas ellas, tanto el sector construcción como el sector vivienda son las que destacan por encima del resto con unos crecimientos que superan el doble dígito para el próximo ejercicio demostrando, una vez más, la gran relevancia que tiene el sector en nuestra economía.

2) Empleo. Otro de los pilares claves para la recuperación económica será el empleo y, como no, el inmobiliario será uno de los sectores que absorberá mayor número de trabajadores. Sólo en el mes de abril el sector ha creado, nada más y nada menos, 13.000 empleos y ha conseguido una bajada del paro de 3.947 personas (-1,3%), lo que supone un auténtico hito.

Este fuerte repunte de la actividad no es la única buena noticia para el sector. Los nuevos fondos europeos, los llamados Next Generation y dotados con 6.800 millones de euros, irán destinados a la rehabilitación y regeneración urbana, lo que ayudará a ampliar aún más las áreas de actividad. Las previsiones apuntan a que la llegada de estos fondos podría contribuir a la creación de hasta 200.000 empleos adicionales.

3) Planes de vivienda. Los últimos informes publicados apuntan a que España necesita más de 1 millón de viviendas en alquiler a precios asequibles para cubrir la demanda de población con problemas para acceder a la misma. La fuerte subida de los precios del arrendamiento no ha ido a la misma velocidad que la de los salarios, más bien al contrario. Esto ha provocado que los inquilinos tengan que destinar cada vez más un mayor porcentaje de sus ingresos para este fin lo que repercute negativamente en el consumo o tasa de ahorro.

En este sentido, el Gobierno gracias a la llegada de estos fondos europeos antes comentados, ha ampliado hasta 100.000 el número de viviendas destinadas a alquiler asequible. También varias Comunidades Autónomas han empezado a lanzar varios programas en este sentido, entre el que destaca el Plan Vive de la Comunidad de Madrid con una primera fase en la que se construirán 6.646 pisos sobre un total de 46 suelos públicos.

4) Built to rent. Es el nuevo “Dorado” al que se han lanzado en tromba todas las socimis, inmobiliarias, aseguradoras y numerosos fondos de inversión tanto nacional como internacional. Las previsiones apuntan a que en 2028 se construirán más de 90.000 viviendas en toda España bajo esta modalidad, de las cuales más del 50% se ubicarán en Madrid y su área metropolitana.

5) Obra nueva. Las nuevas preferencias habitacionales producidas como consecuencia de la pandemia han disparado la búsqueda de viviendas de nueva construcción, lo que ha hecho que los precios hayan experimentado ligeras subidas en un año tan complicado como el pasado.

En este sentido, las previsiones apuntan a una mejora considerable de los mismos como consecuencia de la recuperación económica algo que, tal y como estamos viendo está provocando un aumento considerable de la demanda. Cabe destacar que los últimos informes señalan que, gracias al actual ritmo de vacunación, los niveles “pre-pandemia” podrían recuperarse en este segundo semestre del año.

6) Mercado hipotecario. Es otro de los indicadores clave a la hora de confirmar que la recuperación ya es una realidad. Según datos publicados por el Banco de España la concesión de hipotecas ya se ha situado por encima de lo niveles previos a la pandemia. De hecho, en el mes de febrero se alcanzaron los 4.463 millones de euros prestados para la compraventa de viviendas, lo que se convirtió en el mejor mes de los últimos 11 años.

Lo que está claro es que esta tendencia continuará fuerte en los próximos años por varios motivos:

1) Tal y como hemos visto anteriormente, la demanda sigue mostrando una gran fortaleza ante una escasa oferta

2) las restricciones de movilidad y el confinamiento han llevado a la tasa de ahorro de las familias españolas a máximos de los últimos 20 años

3) los bajos tipos de interés propuestos por el Banco Central Europeo seguirá siendo uno de los principales incentivos a la hora de impulsar el mercado hipotecario, un escenario que, tal y como apuntan los expertos, seguirá presente durante al menos los dos próximos años.

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