Cuesta creer cómo el mundo ha cambiado en apenas unas semanas. Cuesta ver como cada día se repiten unas imágenes de tragedia, de incomprensible crudeza que nos rememora a unos tiempos de guerra que parecían completamente olvidados. Cuesta entender que todos los esfuerzos diplomáticos llevados a cabo por tantos países implicados no hayan servido para nada. Cuesta contener la sensación de impotencia que produce ver el sufrimiento de muchas personas que lo han perdido todo.

En nuestro blog de hoy intentamos, dentro de la dificultad que entraña hacerlo ante una situación así, identificar el impacto que entendemos podrán tener en el sector inmobiliario todos los acontecimientos que están sucediendo en estos últimos meses, no tanto en el corto plazo, sino más bien de cara al medio y largo plazo.

Es lógico que a día de hoy todos los jugadores que componen el sector sientan una elevada sensación de nerviosismo e incertidumbre, entre otras cosas porque antes de iniciarse el conflicto bélico, las economías mundiales empezaban a sentir los efectos producidos por la subida generalizada de los precios de las materias primas como consecuencia del nuevo escenario inflacionista establecido.

La invasión lo que ha hecho es acelerar aún más los acontecimientos en lo que respecta a una subida generalizada de los costes directos de construcción y de la energía que, sin duda, parece tendrán su repercusión en los precios finales de las viviendas.

Pero, ¿estamos ante un inminente cambio de ciclo o ante un escenario excepcional?

Quizás esta sea una de la pregunta clave a resolver. Desde hace meses, ya se venía incluyendo en las estimaciones de las promotoras estas subidas de precios de los materiales de construcción, adaptando así este nuevo escenario inflacionista al negocio, o lo que es lo mismo, absorbiendo una gran parte de dichos incrementos en perjuicio de los márgenes.

De esta forma, muchos de los miedos producidos por esta inestable situación geopolítica que vivimos en la actualidad parecen, en una gran parte, mitigados.

La mayoría de los analistas del sector apuntan a que la subida de precios de la obra nueva podría estar en una horquilla entre un 3% y 5% que, coincide con lo pronosticado antes del estallido del conflicto. O, dicho de otro modo, el “extra” que podría incluirse al previsto anteriormente está siendo recogido en gran medida por las promotoras y, en una menor medida, y en casos excepcionales en ciertas caídas en los precios del suelo.

Donde quizás se pudiera ver algún tipo de impacto adicional es en los plazos de construcción, en este caso como consecuencia de los acontecimientos que se están produciendo de forma tan seguida en las últimas semanas ya que, a los ya conocidos problemas de suministro de materiales que existe a nivel internacional, se le suma la huelga de transportistas que se está produciendo estos días en España.

Conclusión

No consideramos que, ante el panorama actual, la obra nueva se vaya a resentir de manera significativa. Existen varios factores que nos hacen pensar que así sea:

  • Oferta – demanda: La demanda por la obra nueva sigue siendo tremendamente superior a la oferta disponible, de ahí que, quizás, podamos ver crecimientos más moderados en el corto plazo para volver a repuntar en el momento que se logre un nuevo clima de estabilidad.
  • Tipos de interés: La guerra ha cambiado por completo el discurso a los bancos centrales que, ante el repunte notable de la inflación, habían comenzado a mover ficha de forma urgente de cara a ir retirando los estímulos económicos y comenzar con las subidas de tipos. En el escenario actual, no parece claro que estas subidas vayan a producirse de manera inminente lo que, en gran medida, servirá de incentivo para impulsar el crecimiento del sector.
  • Valor refugio: La tremenda volatilidad existente en los mercados financieros, unido al exceso de liquidez en el sistema llevará a muchos inversores a la búsqueda de alternativas con las que combatir estos tiempos de incertidumbre, siendo el inmobiliario el activo de economía real que mejor funciona en estas condiciones de mercado.
  • Crecimiento económico: El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado recientemente una revisión al alza del PIB de España en 2021. En concreto, la economía española habría crecido un 5,1% en el ejercicio pasado, su mayor aumento desde el año 2000 y que, sin duda, supone la confirmación de la buena evolución mostrada por prácticamente todos los sectores tras el zarpazo de la pandemia.

Son estos tiempos de incertidumbre en donde la famosa frase de Albert Einstein “en medio de la dificultad, yace la oportunidad”, cobra más sentido. No es fácil vislumbrar con claridad qué pasará en los próximos meses, y más ante la escalada de acontecimientos que están ocurriendo en los últimos años, pero lo cierto es que ya son muchos los que apuntan a que, una vez pasadas todas las turbulencias actuales, la “foto final” no debería desentonar mucho de lo pronosticado por la mayoría del consenso para este 2022.

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